Me encontré el viernes con una amiga que hacía tiempo no veía. Pasamos la noche bailando. Le dije lo guapa que estaba sin darle tiempo a decirme nada a mi, porque sé de su sinceridad, y no siempre me gusta [la mejor defensa es un buen ataque]. La verdad es que lo pasé bien. Necesitaba ese momento.
Al final de la noche, me sorprendió diciendo que había visto a otra amiga, pero que no le había hecho caso, que lo mínimo que podía esperar de ella era que le preguntarse por su vida, y no había sido así.
La noté ofendida. En mi egocentrismo pensé que yo tampoco le había preguntado por su vida, había esperado simplemente a que ella me lo dijese de forma espontánea [cosa que sucedió].
No está en mi naturaleza preguntar, núnca lo estuvo. No me excusaré diciendo que me acostumbraron a ello [a pesar de estar rodeada de personas que no paran de hablar] no lo necesité y siempre terminé enterándome de todo de una forma u otra.
Quizá sí debería preocuparme más porque los demás sepan que me preocupo, y menos por intentar ayudarles sin que lo sepan [que es menos gratificante pero también menos arriesgado].
Quizá... pero no va a ser posible. Sería genial que me quisiesen por ser atenta, pero no podría soportar que me acusasen de pesada. Sé que no tengo termino medio.