Gabriel sonrie mientras aparenta mirar a otro lado.
- Sigues ahí.- Afirma.
Y tú piensas que es parte de su hechizo, las palabras justas, con el sonido perfecto, en el momento ideal.
Te preguntas con nerviosismo que será lo siguiente que haga. Él te mira con sus ojos obalados, como acariciándote. Instintivamente sientes un escalofrío, dejas de mirarle.
-No me voy a ir.- dices. Tu voz suena temblorosa, y al escucharte sientes miedo de no ser capaz de seguir allí.
Gabriel se acerca a ti, decidido.
Cierras los ojos. Esperas.